sábado, 11 de mayo de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO I






Es el amor el don más prodigioso que puede poseer el ser humano. En la creación no hay nada más que pueda poseerlo ni manifestarlo. Por eso me atrevo a pensar en alta voz que este es el único sustantivo que no debe ser adjetivado. No lo necesita. Es la plenitud.

Cuando se goza con la presencia del ser amado, la felicidad siempre está presente. Y en los instantes de ausencia el individuo es también feliz anhelando el instante del reencuentro.


La felicidad que describo inmersa en el anhelo producido por la ausencia, sugiere que en el alma siempre queda ese vapor sonriente que invita a la espera ilusionada.


viernes, 10 de mayo de 2013

SUSURROS DEL DUENDE.



                                                   





Aprovechando la opción que me da el blog para expresarme más en profundidad, trataré de poner cada día un “duende” para hacer una reflexión respecto a cada uno de los pensamientos escritos en él.
En esta primera entrega se leen dos frases con las que, como en todas, trato de invitar al lector a que por sí mismo pueda dilucidar lo acertado o lo erróneo acerca de lo que pretendo transmitir.

“El alma abatida es una copia exacta de una noche sin luna y sin estrellas”

(Trato de reflejar con palabras sencillas el matiz poético de los sentimientos de una persona cuando su espíritu cae en la desesperanza. No obstante, hay una sugerencia subliminal que transmite ánimo: la Luna y las estrellas vuelven a hacerse presentes la siguiente noche, o en la otra...)

“El amor es siempre inocente. La pasión, muchas veces culpable...”

(Este pensamiento no busca otra cosa que mostrar la diferencia entre lo que es verdadero amor y lo que no lo es. A veces se confunden las dos palabras, pero en la primera, en el amor, todo es puro. En la segunda, en la pasión, la pureza muchas veces es sustituida por el egoísmo.)



jueves, 9 de mayo de 2013

LITERALMENTE HERMANO

Este poema me lo regaló mi entrañable amigo Pedro Domínguez, con quien comparto desde toda la vida una relación única e imborrable. Me llegó al alma su poesía y la guardo como un tesoro.


                                                                   

martes, 7 de mayo de 2013



                                          D. MANUEL BALBUENA PEDRAZA    

                       
           
 

El pasado 27 de abril se cumplió el centenario del nacimiento de D. Manuel Balbuena Pedraza, que fue maestro de la escuela unitaria de Tamaraceite sita en la carretera general durante los años comprendidos entre 1952 y 1963, para luego ser el primer director del entonces inaugurado colegio Adán del Castillo en los primeros cursos impartidos en este Centro. Durante su estancia en Tamaraceite fue un instructor sobresaliente de una gran parte de los niños que vivieron su infancia en esa época.
El señalado día 27 tuve el honor de participar como invitado en los actos que, con motivo de dicho centenario, se realizaron en torno a su recuerdo en Fontanales, lugar donde ejerció la docencia durante diecisiete años, tiempo que precedió a su paso por aquí, en nuestro pueblo, el no menos importante número casi equivalente a tres lustros. Para todas las personas de esa época y, de un modo muy especial, para quienes fuimos niños durante esa década y media, la influencia de este hombre resultó decisiva en la realidad de aquel presente y de cara a las expectativas futuras de cada uno.
Para él se ha pedido en más de una ocasión el reconocimiento por parte de nuestras autoridades, con el propósito de que quede en el recuerdo de quienes le conocimos, así como en la presencia de todas las generaciones venideras, de su figura, de su paso con profunda huella entre los vecinos de aquel Tamaraceite, más pueblo que ahora, más necesitado de medios que ahora y con unos perfiles de analfabetismo considerables que hoy han quedado extinguidos gracias, en mucho, también a su labor.
La figura del docente ha de ser siempre reconocida y tasada sobremanera, pero en el caso de este hombre que fue mi gran maestro y el de toda mi generación entre otras, merece una consideración especial que nuestro pueblo no ha sabido darle. En Fontanales, el colegio de Primaria lleva su nombre, y en su nombre se hacen repetidos actos de recuerdo y agradecimiento como éste al que tuve la satisfacción de ser invitado para colaborar en ese día tan señalado.
En dicho acto participaron por orden de intervención las siguientes personas: don Hipólito Suárez, alcalde de la villa de Moya, don José Miguel Pérez, vicepresidente del Gobierno de Canarias, don Maximino González y el firmante de este artículo, ambos en representación de Tamaraceite, don Rafael Sosa, profesor, y la inspectora general de la Consejería de Educación, doña Constanza Falcón Castellano. También intervinieron los hijos del homenajeado, don Luis Balbuena Castellano, ex-consejero de Cultura del Gobierno de Canarias, como moderador y don José Manuel Balbuena Castellano, quien leyó una cálida semblanza de su padre.
Tamaraceite sigue estando en deuda con Manuel Balbuena Pedraza, cosa que igual sucede con la inolvidable figura de Antonio Abad Arencibia Villegas.
Invito a nuestras autoridades a que nos animen a ser agradecidos.

J.J. Mujica Villegas