miércoles, 3 de septiembre de 2014

QUIERO QUERERTE


Quiero quererte

Si quisieses, tendrías la respuesta,
si mirases, verías la razones,
si escuchases, oirías sólo sones
tan leves como soplos de ballesta.

Nada rompe más amor que la sospecha
cuando se burla del entendimiento,
cuando estalla bajo el pensamiento
sin que nadie prendido haya la mecha.

Quiero amarte, amor, quiero quererte
sin que bogues en la nave del recelo
que en tu ser un fariseo filtro vierte.

More tu alma con la mía, pon tu anhelo
a dormir en mi hombro y que despierte
apagando la duda y encendiendo el cielo.




QUIERO HACER UNA CANCIÓN


Quiero hacer una canción de cinco letras

Quiero pintar, amor, una canción
que de cinco letras solamente
ande de armonía confidente
al albor de tu propio corazón.
Busco atemperar la melodía
que acaricie la piel enamorada
tejiendo la marca de una estrada
hendida por armónica almadía.
¡Que de magias tejidas de canto se alfombre
cada letra que urde el embrujo que me trae tu nombre!

PASIÓN



Pasión

El amor lleva deseo y yo te amo,
y murmura cantos de erotismo,
porque yo, enamorado, haga lo mismo
con igual modulación cuando te llamo.

El deseo guarda pasión y yo deseo
que, extasiada, inflame la figura
cálida, que encendidísima fulgura
en mi mente donde está y donde la veo.

Mas llegará el instante en el que un canto suene,
de pájaro en jardín, al que mi amor camina
y donde se añora un ímpetu que truene.

Espero aletargado tras la ilusión albina,
inmaculada, ver el tiempo como se detiene
por ver posarse en ti a mi golondrina.

OROPELES


Oropeles

Arrullas sobre el atlas de mi piel
con ese extraño amor que me procuras,
tatuado de dulzores y amarguras
que surcan un mezquino redondel.

Te fuiste hace un tiempo y te quedaste
¡oh, paradoja! a mi lado eternamente,
siendo pena constante e infrecuente
el llanto de la ausencia y su contraste.

El canto susurrado en despedida
por mis labios vertió acerbas mieles
que endulzarán mi muerte, no mi vida.

Me quedaré vestido de oropeles
de “ayeres” y “mañanas”, avenida
a la que nunca vas, ni mirar sueles.