miércoles, 27 de agosto de 2014

MI FLOR DE LOTO


Mi flor de loto

Caída del cielo la luz encandilada
Por el soplo del sol recién aparecido,
Pisa radiante como figura acrisolada
Lo mismo que llevase sus alas al olvido
De un conmovedor y cierto hechizo roto,
La plácida frescura de las flores de loto.

Islotes sonrientes que adornan la laguna
Con el mágico cantar de sus colores
Vanidosos, que se duermen con la luna
Aturdidos por argénteos rumores
Que hasta el último de sus cálices propicia
La ensoñación, que en todos es caricia.

Flores adornadas por su luz y su apostura,
Abiertas de improviso por la prima chispa
De sol que deshace presta su envoltura,
Como inyectadas por pócimas de avispa,
Desplegando ensoñaciones verdinosas
En las hojas que las ciñen, envidiosas.

Duerme con la noche y vibra con el día
En la charca el loto de etéreo pigmento
Obstinado en mostrar su juglaría
De color y hermosura, reconocimiento
Que le otorgan al son de sus antojos
El suave misticismo y el gozo de los ojos.

Tú eres, amor distante, flor de loto
Que deslumbra con su vaho imaginado
En mi ilusión, libro de viaje donde anoto
Cada pétalo de color, tal vez anclado
En la duda profunda que merece
Saber si llega el día o si anochece.

Tú eres, amor remoto, la alegranza
Que acaricia cada instante de mi vida
Extasiando en ella todo cuanto alcanza
A silenciar un canto de ilusión perdida.
Añoro que seas tú, es más, lo advierto,
Mi flor de loto con cada pétalo despierto.

ME SALES AL PASO


Me sales al paso

Me sales al paso
en las filigranas
de mi pensamiento.
¿No notas acaso
ser en las mañanas
mi primer aliento?
Suave soplo, sí,
tejido en anhelos
donde el alma acampa.
¿Aún no sabes, di,
que tras mis desvelos
se esconde tu estampa?
¿Aún ignoras eso
olvidada un tanto
de mi voz furtiva?
¿A insistir regreso
con la voz en llanto
si quieres que viva?
Me sales al paso
en las filigranas
de mi pensamiento.
Y un soñado abrazo
enerva las ganas
de abrazar que siento.
Me sales al paso
los amaneceres
y es tanto el deseo,
que llega el ocaso
entre atardeceres
y aún así te veo.

ME EMBRUJA



Me embruja

Me embruja el colorido que bordas con las manos
mientras ves mi interior con la mirada envuelta
en gotas de mi aroma, en voz lírica del canto
que anida en mis refugios ocultos y tú muestras.

Buscas debajo de lo escrito aquella esencia
con la que se aromatizan las frases sublimadas.
Puedes dar a mi voz un embrujo, otra cadencia
hecha en figuras del troquel en manos de las hadas.

Magia me parece, raudal de dúctil sortilegio
que la mente prende, hasta sublimar la voz
tras el paseo que mira y vaga por el predio
presto en cada poema hermoso, a mostrar dos.

Llevas a flor de piel la fantasía, la inventiva
que propone un solo de flauta al misticismo
que al fragor apaga, al esplendor aviva,
mientras le canta un verso al verso mismo.

Un recital de espejos de halos sorprendentes
interpreta una música de formas fascinantes
que en mis ojos “oigo” hasta que se duermen
junto a los poemas o ensueñan las frases.

Un beso me sale del pecho con cada diseño
que a mis ojos llega trayendo tu sello.
Del poema escrito no soy ya todo dueño
si alguien como tú le embellece lo bello.



viernes, 22 de agosto de 2014

LA ENTREGA


La entrega

Ilusorio detengo el tiempo en la clepsidra
húmeda que marca el pulso del momento
y donde cada gota surtida de ella, cristaliza
en amor y deseo por indagar en tu sentina
del pensamiento.
Es gesto ilusionado de andar por tu memoria
como el piano y los dedos ansían los arpegios
o el pincel y la acuarela codician una joya
de agua y de color, por saber si eres toda
sortilegios.
Igual que si fuese un Holmes enamorado
fumando su pipa, divago sereno y repujo
tu voz en mi mente, tu alma en mis manos,
por ver en ellas turgente, seductor y alado,
tu embrujo.
Por tal sé tus pensamientos, sortilegios
y embrujos, cálida percepción melada
que me lleva con rumbo al fragor sereno
de tu perfil que a la belleza es regreso:
tu mirada.
Ahora aguardo tranquilo en mi floresta
con un primer deseo en el alma impreso,
esperanza apacible que, con ligereza,
ve la cierta y paciente quimera puesta
en el beso.
Y será, tras los labios besar y aventurarse
por un mar proceloso en que navega
la nao de dos velas donde arden
el mástil poderoso y su velamen,
la entrega.