viernes, 22 de agosto de 2014

INSINUACIÓN


Insinuación

Asido al placer me elevo
volando como paloma
y a ser paloma me atrevo.
¿No ves que mi amor asoma
por el pico y te lo llevo?

Prendado al deseo, ensueño
que no se vive dormido,
vuela extasiado mi empeño
de gozo correspondido.
¿Quieres verlo? ¿Te lo enseño?

Y por esperarte, ¿cuánto
espacio de tiempo queda
que no desconsuele tanto?
¿Es posible que te pueda
convencer si te lo canto?

Acude presta a la cita
de este corazón latente
que apasionado palpita,
Pues, aunque poco lo intente
el tuyo, siempre lo invita.

Cesa ya de meditarlo,
busca el afán de medirlo
y el modo de percatarlo.
¿Quieres de mi boca oírlo?
¿O de mis labios probarlo?

INMUNES AL DESAIRE



Inmunes al desaire

Como la piedra que al viento eterno ignora,
tal que los aires que amables la acarician,
viajan mis hombros aupados en las brisas
desoyendo igual los rictus que propongan.

Voy a rastras del viento, fogoso conjurado
a seguir su paso y su camino en la pereza
de no querer saber al lugar donde me lleva
corriendo a ras del suelo o izándose y volando.

El amor ha puesto en mí ese sentimiento
que se deja conducir pacientemente
entre páramos y azules que convierten
el tránsito airado en plácido paseo.

Y sin rozar las hojas advierto que me tocan
igual que me humedece la sal de los bajíos,
detalles impalpables que besan mis sentidos
inmunes al desaire y al puño de las rocas.

El amor me ha hecho así, de aire, sólo aire
que todo lo ensaya liándose, culebra
amable y dormida, y a la vez inquieta
donde un canto de aroma hechiza el paisaje.

Me has hecho tú beber el sol las veces que me amas,
y sus rayos cálidos sorbes si te respondo;
amor es eso, aire de luz, el cálido soplo
que colorea en todo momento nuestras almas.

ILUSIÓN



Ilusión

Mira, mujer,
que no estoy de tu amor desentendido
ni duermen mis horas lejos de los versos
tatuados en tu piel
de fantasía.
No me veas
escalando la más inaccesible cresta
que, violenta, me llame hacia el paisaje
insoportable
de tu ausencia.
Estremecen
el cristalino serpenteo concurrente
de mi vida, los ecos que regresan
de mi canto
enamorado.
Y una flauta
recita su trova golosa todas las mañanas
que despiertan, aprehendidas a tu imagen
delirada,
rosas de deseo.
Son los soplos
que mecen ese aire austero, aquilatado en oro,
tiñéndolo de sensitivas y remotas melodías
que aturden
la nostalgia.
Y aunque aguardo
tu llegada temprana al bosque bordado de anhelos,
veo bien que aún la niebla cubre la ansiedad de cada hoja,
y a evocar, regreso,
el fin de la bruma.
Aún así
la flauta seguirá soñando, embrujadora,
insinuante, como el afanado piar del gorrión
que galantea
tras la rama.
Más tarde,
cuando la niebla se disipe, vencida su insistencia,
evaporándose como se difuminan los vacuos sentimientos,
mi canto insistirá
por atraerte.
Luego, el corazón
que, enardecido, volará desde ti hasta mi retama
atraído por el gorjear de prestas ansiedades,
también entonará
mi lírica armonía.
Y el abrazo
y el beso contenidos en el sopor de la distancia,
se moverán como dos radiantes danzarines
en torno a nuestros inflamados pechos
y sobre el desespero de los labios ardorosos.

MARIPOSAS



Mariposas

Vas en mi corazón como una ajorca
ceñida a un brazo tatuado de escenas
amorosas; vas en él como la alfombra
navegante encantada por las frondas
falaces que antojan el rumbo, volanderas.

Eres en mi corazón igual que un remolino
de agua tan fragante como el agua pura
atrayendo a su centro, gustoso precipicio
que diseñan giratorias aspas de delirio,
a las pasiones castas y, a la vez, desnudas.

Lucen mis arterias diamantinos resplandores,
reflejos cotidianos del brillo de unos ojos
que invitan a la sangre al plagio de canciones
deslumbradoras, alentadas por mil soles
que no son más que destellos de mil otros.

Te adivino en la distancia, arrebolada
como las nubes tímidas de los atardeceres
que ante el crepúsculo imponente exclaman
los rubores mismos que vierte, inflamada,
la pasión quieta que pende en sus dinteles.

¿Recuerdas el estremecido aletear de mariposas
que de magia tupían tus recónditas mansiones?
Pues mariposas vuelan, más con las alas locas,
por este corazón hospitalario donde evocan
aquella gracia sugerente y sus cálidos fragores.