martes, 11 de marzo de 2014

ABRE LA VENTANA, AMOR.








Abre la ventana, amor.


Abre la ventana, amor,
que pase el aire,
ese soplo que todo lo lleva y lo trae
como un mensajero
alado y misterioso
que ignora el pudor.

Ya en la brisa ligera,
la cálida ternura
se ha dormido arrullada por mi aliento,
soñando en su reposo
llegar a sublimarse
al borde de tu oído.

Abre la ventana, amor,
que captes el latido
palpitante de mi sangre ilusionada
y aspires la caricia
que quiere ser principio
de ardientes impaciencias.

Déjate mecer por el desvelo
que en las paredes
de tu piel quiere bordarse de perfumes
calados por la magia
de prender en mil llamas
la casta fantasía.

Abre la ventana, amor,
que pase el viento
con su gesto envolvente y atrevido,
donde sobre el arrullo
danza la ansiedad
llevada al ritmo del deseo.

Abre la ventana, amor,
y deja que mi aire
te bese las mejillas.

Abre la ventana, amor,
y deja que mi viento
ansioso te invite al frenesí.


domingo, 2 de marzo de 2014

¿ES LOCA MI PASIÓN?



                                           




¿Es loca mi pasión?


Busco, amor, columpiarme en la cornisa
que ataviada de reflejos, nacarada,
me invita ante el todo y tras la nada
a conocer el latido oliente de tu risa.

Andar por lugar distinto a donde suelo
transitar diariamente, cándida rutina
de la mente que divaga y adivina
cómo adivinar los rebujos de tu pelo. 
 
Que el transpirar de tu candor abrume
la melódica intención de mis metales
incendiados de deseo, casi iguales
al deseo de envolverme en tu perfume.

¿Es loca mi pasión? ¿Es mi esperanza loca
en cuanto añora la ilusión temprana
de aventurarse en el laberinto grana
que se presiente en el pasillo de tu boca?

Estoy seguro, amor, no creo que encuentre
en mi alma que alientan ya copos de nieve,
locura en la pasión que cálida se atreve
incluso a pretender timonear bajo tu vientre.



                                                    

domingo, 23 de febrero de 2014

¿DÓNDE LAS ALAS?








¿Dónde las alas?


¿Dónde guardas tus alas, dulce amante,
desabrochadas ya hace tiempo del envés
de tu figura, logrando que el después
no alcance nunca el pulso del instante?

¿Dónde duermen, ocultas, las cautelas
que sabiéndote radiante voladora
han borrado el ayer con el ahora,
y no vuelas pasión? ¿Por qué no vuelas?

Busca, amor, ese aleteo en que te pido
se extasíe el impudor que desatiende
al deseo paciente igual que enardecido.

Cuando añoro que vueles, sobreentiende
la erótica metáfora: aquel voraz latido,
ese batir de alas que me enciende.

miércoles, 12 de febrero de 2014

EL DESPERTADOR






El despertador


Me suelen dar las tres de la mañana
y la noche no llega con el sueño
que amortaje algunas horas mi desgana.

El tictac del reloj muestra su empeño
en dilatar un tanto esa llegada
por ser su traqueteo en la vigilia dueño.

Gozar parece con su voz precipitada,
incansable y latosa, majadera,
compartiendo la piel de mi almohada.

Mientras tanto, yo sigo, mi alma espera
que los ojos se duerman, que le acierte
a mi cuerpo cansado la muerte pasajera.

Pero la maquinaria a mi costa se divierte
sabedora de que no trataré de interceptarla,
pues luego ha de ser ella la que me despierte.

Sabe que no puedo convencerla ni pararla,
porque no tiene mi cabeza campanilla
que a las ocho del día sepa despertarla.

Mientras, el bostezo los cansancios trilla
sugiriendo algún que otro amable cabeceo
contra los que insiste la fiera en su mesilla.

No quiere, cada noche perfila ese deseo
el dichoso reloj que siempre me despierta,
que ponga mi descanso a expensas del oreo.

Enfurecido miro a un entornado ventanal
y al artilugio de latir soez e impertinente
que burlas simula con sus palos extendidos.

Lo capturo, y más que un reloj, un vendaval
viene a ser cruzando el hueco, velozmente,
por el que salieran otros muchos despedidos.

Luego, en muchísimo menos de un segundo.
mi cuerpo ronca acá y está en el otro mundo.