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jueves, 10 de abril de 2014

BLUSA Y AIRE







Blusa y aire

El aire la acaricia sin buscar excusa
sabedor de que nadie le pondrá reparo,
pues en sus ademanes nada es raro
y por eso tanto juguetea con tu blusa.
Sabe ya que es de gasa, y dos limones
bajo ella desatados bien conoce.
Satisface sus instintos con el roce
por la tela que sugieren tus pezones.
Quisiera, como el aire, poder rondar tu pecho
sin que no me acusases jamás de haberlo hecho.


viernes, 4 de abril de 2014

BANDOLÍN.







Bandolín 

Un lejano bandolín suena en mi mente
confuso entre notas, silbos y rumores
que lo adornan de una queja diferente.
Su música me agasaja entre vapores
cálidos, viajeros a través de un puente

que lleva y trae al extraño caminante
con la mochila colmada en melodías
tras el cierto esbozo del lejano amante,
que percibe entre las notas cetrerías
de halcón del deseo sin amo ni guante.

Resoplan los tañidos flotando en la añoranza
de la mano blanca que musita vagos sones
al borde de una pira prendida en lontananza.
Son voces de canto hilado con proposiciones
de magia, ilusión y celo que mi oído alcanza.

Los ojos se me cierran por ver la faz divina
que de tan remoto viene y el rasguear retrata
salvando la distancia que todo difumina.
Y se posa en mi anhelo la dulce imagen, grata,
de la más deseable elegancia venusina.

Que anden las semanas dormidas en pulcros tequieros
extasiados detrás de susurrantes calideces
que estremecer ansían el sonoro ímpetu de Eros;
sea la palabra amor salmodiada tantas veces
como fulgen en la noche faroles y luceros.

Casta ternura posada en la rama de un confín
del tiempo casi dormido, mas presto a despertar
a la incontestable llamada del regio clarín.
Que cuando nos cite, estemos listos para danzar
oyendo la queja lejana de aquel bandolín.




jueves, 27 de marzo de 2014

ANOCHE DESPIERTO, ANOCHE DORMIDO...





Anoche, despierto, anoche, dormido…

Anoche, despierto, soñándote, amaba
voraz ese cuerpo de cera caliente
donde cada beso volaba insolente
tras andar tu boca, febril a tu algaba.

Anoche, dormido, despierto soñaba
oír tus gemidos cautos en la mente,
canción que al hechizo lleva impenitente,
hacia el muro defensor de tu alcazaba.

Anoche, dormido, mis ansias traviesas
adoraron tus dos cactus sin espinas,
y así entre mis manos, como golosinas
enceladas de miel, danzaron dos fresas.

Anoche, despierto, miré los cristales
que están en tu cara. No hay noche ninguna
que no brillen tanto como cuando hay luna
y osas ofrecerme tus cielos vestales.

Anoche, despierto, me quedé dormido,
dormido en tu seno, despierto al deseo
que indica el camino desde donde creo
sin batir las alas se llega a tu nido.

jueves, 20 de marzo de 2014

ANDAR CON LA VIDA







Andar con la vida

No te detengas
e imita los pasos de la vida
con sus arengas
de fija inquietud no contenida.
No te detengas.

Sé parte suya
siguiendo su curso al mismo paso
aunque te excluya
de sus prioridades, no hagas caso.
Sé parte suya.

No se detiene
jamás en su andar obsesionado.
Siempre va y viene
inquieta por un eterno prado.
No se detiene.

Es concertista
de la tonalidad con la que exhorta
a que se vista
el alma, si en dudas se desnorta.
Es concertista.

Rechaza el vino
latente en un tonel ignoto
que aunque cedrino
al son de la vida no es devoto.
Rechaza el vino.

Sigue su paso,
no dejes de ser parte de ella,
que no haya ocaso
en el día inmerso tras su huella.
Sigue su paso

hasta esa noche
en la que el amanecer no existe,
goza el derroche
que en beberse la vida consiste,
hasta esa noche.

Después de eso
tendrá que andar sola por tu ausencia.
¿Perderá peso
la vida ultrajada en la inmanencia
después de eso?



lunes, 17 de marzo de 2014

AMANECER Y CORAZÓN








Amanecer y corazón


Siente frío el anaquel de la arboleda
que, olvidada de la noche, pide al gallo
cantar al día montado en su caballo
de trotes dormidos que el albor depreda.

Cada árbol y cada flor y cada espora,
bostezan hartos del canto de la luna.
Nada quiere dormir ya, y se desayuna
milhojas de alba y ensaimadas de aurora.

Comienza el nuevo día que, arrebolado,
con una imagen despierta y satisfecha
va desde la firme rama al laxo prado.

Y en un tronco se puede ver como fue hecha
la imagen de un corazón enamorado
con dos nombres en la punta de una flecha.




jueves, 13 de marzo de 2014

AGUA, LUZ VOZ, CIELO...








Agua, luz, voz, cielo…



Eres como el agua fresca y cristalina
que lame la piedra pura y sonriente.
Eres el sereno murmullo que estridente
surca por la senda limpia y cantarina.

También esa luz que todo lo pinta
de colores gratos que en al aire anida
regalando un gesto radiante a la vida,
proponiendo el beso de una flor extinta.

Eres también voz que embriaga, susurrante,
a la ilusión dormida en cauto desespero,
o esa copa de licor que sirve el cantinero
por devolver el pulso perdido al caminante.

Y eres cielo, amor, celeste terciopelo
que todo lo apasiona y lo conmueve:
el paraíso donde espero que me lleve
lo mismo tu suspiro que mi anhelo.

Cada noche a mi tristeza la aturde el deshielo
sabiendo que eres agua, luz, voz. cielo…


martes, 11 de marzo de 2014

ABRE LA VENTANA, AMOR.








Abre la ventana, amor.


Abre la ventana, amor,
que pase el aire,
ese soplo que todo lo lleva y lo trae
como un mensajero
alado y misterioso
que ignora el pudor.

Ya en la brisa ligera,
la cálida ternura
se ha dormido arrullada por mi aliento,
soñando en su reposo
llegar a sublimarse
al borde de tu oído.

Abre la ventana, amor,
que captes el latido
palpitante de mi sangre ilusionada
y aspires la caricia
que quiere ser principio
de ardientes impaciencias.

Déjate mecer por el desvelo
que en las paredes
de tu piel quiere bordarse de perfumes
calados por la magia
de prender en mil llamas
la casta fantasía.

Abre la ventana, amor,
que pase el viento
con su gesto envolvente y atrevido,
donde sobre el arrullo
danza la ansiedad
llevada al ritmo del deseo.

Abre la ventana, amor,
y deja que mi aire
te bese las mejillas.

Abre la ventana, amor,
y deja que mi viento
ansioso te invite al frenesí.


domingo, 2 de marzo de 2014

¿ES LOCA MI PASIÓN?



                                           




¿Es loca mi pasión?


Busco, amor, columpiarme en la cornisa
que ataviada de reflejos, nacarada,
me invita ante el todo y tras la nada
a conocer el latido oliente de tu risa.

Andar por lugar distinto a donde suelo
transitar diariamente, cándida rutina
de la mente que divaga y adivina
cómo adivinar los rebujos de tu pelo. 
 
Que el transpirar de tu candor abrume
la melódica intención de mis metales
incendiados de deseo, casi iguales
al deseo de envolverme en tu perfume.

¿Es loca mi pasión? ¿Es mi esperanza loca
en cuanto añora la ilusión temprana
de aventurarse en el laberinto grana
que se presiente en el pasillo de tu boca?

Estoy seguro, amor, no creo que encuentre
en mi alma que alientan ya copos de nieve,
locura en la pasión que cálida se atreve
incluso a pretender timonear bajo tu vientre.



                                                    

domingo, 23 de febrero de 2014

¿DÓNDE LAS ALAS?








¿Dónde las alas?


¿Dónde guardas tus alas, dulce amante,
desabrochadas ya hace tiempo del envés
de tu figura, logrando que el después
no alcance nunca el pulso del instante?

¿Dónde duermen, ocultas, las cautelas
que sabiéndote radiante voladora
han borrado el ayer con el ahora,
y no vuelas pasión? ¿Por qué no vuelas?

Busca, amor, ese aleteo en que te pido
se extasíe el impudor que desatiende
al deseo paciente igual que enardecido.

Cuando añoro que vueles, sobreentiende
la erótica metáfora: aquel voraz latido,
ese batir de alas que me enciende.

miércoles, 12 de febrero de 2014

EL DESPERTADOR






El despertador


Me suelen dar las tres de la mañana
y la noche no llega con el sueño
que amortaje algunas horas mi desgana.

El tictac del reloj muestra su empeño
en dilatar un tanto esa llegada
por ser su traqueteo en la vigilia dueño.

Gozar parece con su voz precipitada,
incansable y latosa, majadera,
compartiendo la piel de mi almohada.

Mientras tanto, yo sigo, mi alma espera
que los ojos se duerman, que le acierte
a mi cuerpo cansado la muerte pasajera.

Pero la maquinaria a mi costa se divierte
sabedora de que no trataré de interceptarla,
pues luego ha de ser ella la que me despierte.

Sabe que no puedo convencerla ni pararla,
porque no tiene mi cabeza campanilla
que a las ocho del día sepa despertarla.

Mientras, el bostezo los cansancios trilla
sugiriendo algún que otro amable cabeceo
contra los que insiste la fiera en su mesilla.

No quiere, cada noche perfila ese deseo
el dichoso reloj que siempre me despierta,
que ponga mi descanso a expensas del oreo.

Enfurecido miro a un entornado ventanal
y al artilugio de latir soez e impertinente
que burlas simula con sus palos extendidos.

Lo capturo, y más que un reloj, un vendaval
viene a ser cruzando el hueco, velozmente,
por el que salieran otros muchos despedidos.

Luego, en muchísimo menos de un segundo.
mi cuerpo ronca acá y está en el otro mundo.