miércoles, 20 de agosto de 2014

GUITARRA

 
Guitarra

Con voz dulce, templada y armoniosa
aturdes el alma anhelante de vívidos antojos
que atiende el oído, que escuchan los ojos
viendo cada nota que doquier se posa.
Ese timbre de aceros, de tripas y de linos
que trepidan, gimen y sólo el aire apaga,
todo lo canta, todo lo dice, todo lo divaga,
tanto en mentes de azúcar o ensueños salinos.
Por eso el tiempo que va de junio a mayo
cuando cantas tú, guitarra, para oírte callo,
por que esos cantares, cual veloz arpella,
como a mí me embriagan, le vayan a ella.


ESPEJISMO


Espejismo

No hay amor más virtuoso
que aquel que suspira atrapado en la distancia.
Amor que no sabe de besos reales
ni de caricias…
tan sólo de lánguidas frases
que se enredan en versos
de añoranza y deseo.
Expresión viva de un canto del mañana
incierto, donde se cita
a que agonicen las concluyentes olas
que danzan cada noche
esculpidas en elipses de agua
a punto de quebrarse,
pero que insisten luego
en petrificar el instante previo
de añoradas rompientes.
No hay amor más abnegado
que el que soporta el desaire constante
del olor y el beso,
de ese aroma esquivo a desnudarse
y de ese pliegue de labios
vestidos de humedades
que no logran conocerse,
confundidos desde el casto idilio
propuesto por la ausencia.
No hay amor más imposible
que ese que no escucha
la invitación al baile
ni al reto del misterio.
Ese que trova cada noche melodías
y bebe ansioso el horizonte
porque no alcancen
a extasiar al alma enamorada
ni a consolar al corazón
que llora la lejanía de su canto.


FUEGO


Fuego

Brotan llamas de un rojizo envanecido,
ascendentes desde la terrosa alfombra
que al cielo aturde y al entorno asombra
tras el crepitar, la humareda y el chasquido.

El fuego serpea al cebarse en cuanto mira,
devorador de todo, eterno insatisfecho
para el que jamás en sus jadeos hubo pecho
que pudiese contener la gula de su pira.

No es ese ardor, por el contrario, lo que quema
tras confinarse en las estancias complacientes
con la fúlgida certeza de la más radiante gema.

Porque es otro, nada devorador, en el que ausentes
los furores, un encendidísimo candor paciente rema
sobre el mar calmo y grácil de tus ojos refulgentes.

ESTÁS AHÍ

 
Estás ahí

Estás ahí, posada en mis anhelos,
despierta en mi atención, dormida
en el puro deseo que destila
la precisa carencia de mis dedos.

Estás ahí, urdida entre dorados
filamentos que se ofrecen
cabellera al viento, mas no pueden,
queriendo, danzar entre mis manos.

Estás ahí, despierta en los encantos
que imantan mis nítidas pasiones,
liada en medio de tórridos rubores
que acallan el cantar de los abrazos.

Estás ahí y vas sobre una nube
que me atrae y atraído la persigo.
Voy tras ella, pues por ella vivo,
aunque sólo alcance el son de su perfume.

Estás ahí, todos los días, todos, todos;
a mi lado, tan lejos y tan cerca,
con esa franca puerta siempre abierta
al fiel amor de los cegados ojos.

Estás ahí, latente en los armarios
del placer, del amor y del deseo,
a la espera de hallar el desenfreno
que prodigue la caricia de los labios.

Estás ahí, sin duda, flor de cuento,
estás ahora y amo que estés siempre,
que un día romperá y podrán verse
mis cinco sentidos ebrios de tu cuerpo.