miércoles, 20 de noviembre de 2013

VERSOS ESCONDIDOS










Versos escondidos




El sótano dormido tras la luz y el tiempo
lleva décadas que habita tapizado en polvo.
Ni el ruido hasta allí baja, y un vahído rojo
que lo envuelve, exhala soledad, desabrimiento.

Un cofre adusto en su letargo lo acompaña,
eternamente insomne tras su presencia taciturna.
Ajados pergaminos en su interior disfrutan
de guardar mil poemas que en el olvido vagan.

Poemas centenarios advertidos por nadie
o quizás solamente por una pluma de ave
que jugó con la tinta escrita en cada estrofa.

Ignorados sonetos encendidos por un soplo
dispuesto, egoísta, a dejarlos solos al antojo
del tedio y del silencio en donde moran.

¿Y qué importa?, podría decirse al pensar en ellos.
Pero, ¡Santo Dios!… ¿y si son bellos?




domingo, 17 de noviembre de 2013

LA OFERTA PRIMITIVA







La oferta primitiva



Apoyada pensativa en la pared
sugerente, encendida, invitadora...
mirando sin mirar, el cuerpo escora,
obstinada en no mostrarlo a su merced.

Cabellos y ojos negros, blanco pecho
de respirar ansioso en su flirteo
por hacer al varón incauto reo
del vicio de la carne y su provecho.

Es su faz distraída una llamada
de acuerdo con la raja de su falda;
un fatuo señuelo que se salda
con una rosa abierta, flor licuada.

No es del todo amor, es placer, pero
sí amor que se compra con dinero.


martes, 12 de noviembre de 2013

LA MENTIRA







La mentira

No vi el ataque, pues me cogió de espalda,
mientras con la vida charlaba y sonreía,
no advertí que la figura electa fue la mía
cuando quieta retaba al aire cual giralda.

De tus ramas y tus flores pendía luminosa
la enjambrazón de colores con la dieta
de perfumes que pintan a la rosa de violeta
y tejen de olores violeta al tinte de la rosa.

No supe ver el filo de la daga, ni un destello
gentil llamó a la puerta desde donde mira
ahora el sentimiento con el agua al cuello.

Punta acerada que la senda de una espira
va agostando un corazón que lleva el sello
de tu aliento sorprendido en la mentira.



sábado, 9 de noviembre de 2013

SONRISA INFANTIL








Sonrisa infantil



Los encantos sedeños que florecen
cada día en su epidermis timorata
reflejando la pureza de su estampa,
en clamores admirados se convierten.

Largueza de un año, o de dos, que juega
a la vida, pero a la vida inmaculada,
esa en que la joven infancia se retrata
con enfoques de virtud, fotos de seda.

La cara de dos años regala la sonrisa
carente de reverso. Es la faz del querube,
es el cuerpo femenino sin las ubres
propuestas al ordeño de afanes y ceniza.

Es el retrato del lugar donde frecuenta
pasear la ignífera verdad en que gravita
el don de esa inocencia que se olvida
de abrirle a la razón ninguna puerta.

Infancia de la infancia, simple asalto
de lo opuesto a cuanto luego se perpetre.
Inocencia despierta, adormecido vientre
que olvidará poco a poco su remanso.

Es la virginidad del laxo pensamiento
que en sueños ignora al llanto o la sonrisa,
dos únicas certezas que aún así palpitan
larvadas en otras prendidas en inviernos.

La mejor cara de la bondad de la belleza
vive en la sonrisa de un niño balbuceante,
ese gesto infantil, apacible, que más tarde
la vida hará de él y su destino, presa.

Tan suave se advierte el arrebol de esta criatura
y es tan apresurada y frustrante su mudanza,
que Natura, sin admitir, por eso, que fracasa
en su orden infalible, al menos parece que lo duda.