domingo, 20 de octubre de 2013

LA VIEJA BARCA








   La vieja barca
              



Rota y deshecha está en la misma orilla

sobre el agua verdinosa y quieta

que su fondo, su costado y cada grieta

lame en vaga e inaudible tonadilla.

Su enmaderado cuerpo roto y viejo

ya de esa materia viva no parece

por el pútrido limo que le crece

poro a poro por todo su aparejo.

La barca parece dormir, pero está muerta

aunque aparente que aún flotar pretenda

mostrando con su pose, su leyenda,

su historia ya olvidada, pero cierta.

Navegó tantas veces en la furia

de un mar de olas tremebundas

hacedoras de simas tan profundas,

que mostraban su poder y su lujuria

jugueteando con su forma diminuta

al antojo de ola y remolino,

más no halló el mar nunca el camino

de porfiarle su destino ni su ruta.

Silenciosos quedan los instantes

en que ya cerrado el cortinaje

que se rinde ante el mar y su oleaje,

casi muertos le robó seis tripulantes.

Fue la lancha con sus palas decididas

brazo y rostro que retase a la arbolada,

fue su quilla atrevida y obstinada

ganadora generosa de seis vidas.

¡Cuántas veces su remero llegó a puerto

tan exhausto, tan feliz como su nave

que hoy es lo que se ve, lo que se sabe

desde que ella y su patrón hubieron muerto!

¡Cuánto podría traer hoy la voz esquiva

del recuerdo dormido en su madera!

¡Cuántas cosas evocar quisiera

si pudiese ir a la memoria estando viva!





2 comentarios:

  1. pedro dominguez herrera22 de octubre de 2013, 13:30

    !!Muy bien!! Pocas veces se lee algo tan acertado y bueno lleno de tino poetico

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  2. Gracias Pedro. De paso te invito a que me mandes algo de lo tuyo para colgarlo en el blog. Sabes que siempre espero por ti.
    Un abrazo, amigo.

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