jueves, 10 de octubre de 2013

LIBRO Y MAR








Libro y mar




El mar estaba a punto de dormirse

bostezando apacible, de un dorado

que admiré en silencio, y tú a mi lado

le observabas, del día, desvestirse.

Un libro entre mis manos conseguía

prodigar en suspiros su embeleso,

pues mi voz con cada frase dar un beso

en tu oído, descuidado, pretendía.

Más, antes de que el sol desvaneciera

su último fulgor, su postrer guiño

que cada tarde hace, como un niño

al que el sueño llamase y con él fuera,

te cubriste con la falda una rodilla

que a la orilla mostrabas con descuido.

¿Fue pudor ante un flirteo pretendido

o vergüenza de tu muslo ante esa orilla?

Te incorporaste y nada me dijiste

y te pusiste a andar, y el abandono,

como un rey suntuoso, subió al trono

del dolor, de la pena, de lo triste...

En la arena el libro quedó abierto,

con sus páginas ahora tiritando

por el miedo y frío que se siente cuando

cada renglón escrito queda yerto.

Yo me fui tras de ti; contigo yendo

no supe apreciar que el mar subía

hasta alcanzar el libro, y todavía

seguro que aún lo está leyendo.



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