lunes, 12 de agosto de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO XXXIV








¡Qué incautas las luces de la noche, intentando apagar la luz de las estrellas!



Las noches no son cortas o largas por culpa del insomnio; la razón hay que buscarla en el alma que te acompañe en ese paseo que acaba al amanecer.



La noche me deprime. Y me angustia saber que mañana tiene pensado volver a hacer acto de presencia.





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