miércoles, 3 de septiembre de 2014

ROSAS ROJAS



Rosas rojas

Rosas de terciopelo, rojas, de un rojo encendido
como el del fuego a punto de apagarse
tronar quisieron en tu alma con fragante latido,
donde cada pétalo quiso ser aromático vahído
que sugiere la llama tratando de incendiarse.

Rosas quise que fuesen y hurtaran tu aposento
calmado por el viento aturdido en lo silente,
durmiendo en la distancia su lánguido momento.
Rosas quise que olieses, aroma de mi aliento
perfumado de amor, ya puro y transparente.

Rosas quise enviarte a casa, vida mía,
por que mi amor abriese con ellas las estancias
donde aguardan amor y melodía,
albergues airosos tras cuidada celosía
combinados de matices y fragancias.

Rosas que dijesen, rojas, mi andar enamorado
con el fin de tatuar en la epidermis de tu esencia
invisibles élitros de un Eros extrañamente alado,
ese duende, hoy volador, que sereno ha reposado
sus vértigos de amor en mi elocuencia.

Rosas quise que llegasen hasta tu corazón y tu mirada
llevando por el aire el contenido sentimiento
que tímido se esconde tras mi ánima inflamada,
pero no pudo ser, no; aguarda, amada
a que acabe la noche, llegue el día y el momento.

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