miércoles, 20 de agosto de 2014

ESTÁS PEGADA A MÍ



Estás pegada a mí

Estás pegada a mí como la hiedra trepadora
que, enamorada, abraza todo lo que encuentra
cuando al muro se afianza, o en la rendija entra,
o ríe viendo el sol u oliendo a lluvia llora.

Tus bellos ojos son fragores luminosos, piras
licuadas en dulzuras de almíbar y melaza
que tiñen mi jardín, mi puerta y mi terraza
con copos de terneza, cada vez que me miras.

Estás pegada a mi como lo están alma y jadeo;
bates mis interiores, dulces soplos de viento
que refrescan el ansia con idílico gorjeo.

¡Cómo percibo, amor, tu calidez, cómo la siento!
Has de ver siempre en mis labios el tácito deseo
de que seas hiedra en mi ser todo momento.

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