viernes, 20 de septiembre de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO CLVIII









¡Ay, si el hombre pudiese quedarse con el firmamento! Los pobres de la Tierra seguirían poseyendo las mismas minucias y disfrutando de idénticas miserias.


Incluso el hombre con mayor poder en la Tierra tiene la simpleza de morirse por cualquier tontería.


La muerte es tan cierta y tan velada que todo el mundo se pasa la vida esperándola y temiéndola. 


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