jueves, 19 de septiembre de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO CXXXVI









¡Bajemos la voz! ¡Callemos un tiempo! A ver si los pájaros dejan de oírnos y se deciden a contarnos nuevas cosas con sus trinos.



 A una bellísima pintura le puede faltar una última pincelada. A un Adonis siempre le sobra un gesto de arrogancia.



Nada puede describir mejor un paisaje que una mirada curiosa.






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