jueves, 19 de septiembre de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO CXXVII




                      




El que no contrae deudas económicas es porque la vida le ha venido muy regalada o porque prefiere que la miseria le vista cada día desde la mañana a la noche. El que no lleva deudas espirituales en su corazón es porque, aunque le late, no lo tiene.


Cuando hablamos del “todo” siempre hay algún detalle que se nos escapa.




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