martes, 17 de septiembre de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO CXXIII









Pocos presentes pueden considerarse tanto como el de una verdadera amistad. Tras regalarlo, nadie puede obviar ese obsequio so pena de cometer el sacrilegio de haber entregado una piedrecilla a cambio de un pulido diamante.



Por ti sería capaz de realizar cualquier proeza, y luego dejar transcurrir el resto de la vida, callado, sin confesar a nadie el mérito de haberla hecho.


La astucia es un bello ardid cuando con ella se consigue dar lecciones enriquecedoras sin buscar perjuicio para nadie.



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