sábado, 14 de septiembre de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO CXVII










Unas veces se me antoja que el deseo es una manifestación de amor interesado. Otras, sin embargo, me parece un impulso caprichoso de la naturaleza.



Quizás llegue a ser un buen pensador cuando consiga, sin dejar de razonar las cosas que observo, interpretar además lo que piensa sobre ellas la persona que me escucha.



Hay ocasiones en que soy tan obstinado, que sería capaz de morir antes de desfallecer.



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