jueves, 19 de septiembre de 2013

SUSURROS DEL DUENDE. NÚMERO CXXXIII









Una frase inteligente puede tener una equivalencia con la belleza de una pintura que ha satisfecho el interés del artista. Puede quedar impresa en cualquier mente y ser admirada paseando ante ella con la imaginación. Y como sucede con cualquier genialidad jamás perderá su original vigencia. Por el contrario, cada vez surgirán nuevos matices inadvertidos que enriquecerán su significado.



 Hoy mis ilusiones no son más que hojas  mustias y descoloridas que adornasen de tristeza la figura de un árbol con raíces petrificadas.
 

Hay gente que ha dejado ya de caminar con la mirada erguida. Mientras sus pasos siguen un rumbo indefinido, sus ojos no dejan de volverse para mirar el pasado. 




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